Pasta al limón con ricotta y guisantes

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Pasta al limón con ricotta y guisantes – servido y listo para la cena – receta de Zenframe

La pasta al limón con ricotta y guisantes es la cena de esos martes en los que no ha dado tiempo a pisar el Mercadona pero el congelador tiene una bolsa de guisantes y la nevera guarda ricotta y un limón que llevaba días esperando turno. Veinte minutos entre que hierve el agua y se sirve en la mesa, y toda la familia come el mismo plato sin negociar una cena alternativa para los peques.

Al llevar guisantes congelados y el resto despensa fija, esta receta no depende de la temporada ni de encontrar verdura fresca de camino a casa tras recoger en el colegio. Funciona igual un jueves gris de noviembre que una tarde larga de mayo, así que la reservamos como el plato «sin compra» del plan semanal, el que salva la cena cuando la nevera está más vacía de lo que a uno le gustaría.

La ralladura de limón aporta un punto fresco que hace que hasta paladares infantiles algo exigentes acepten el plato sin pelea, mientras que la ricotta crea una salsa cremosa sin necesidad de nata. Colócala como la cena ligera de mitad de semana entre dos días de carne más contundente.

Ingredientes

Preparación

  1. Bland ricotta med sitronskall, sitronsaft, olivenolje og krydder.

  2. Kok pasta i rikelig saltet vann.

  3. Tilsett frosne erter siste minutt av koketiden.

  4. Sil av pasta og spar 1 dl av kokevannet.

  5. Rør ricottablandingen inn i varm pasta og tilsett kokevannet gradvis til du får en kremete saus.

  6. Server toppet med revet parmesan, pepper og ristede pinjekjerner.

Esta receta funciona de maravilla las tardes en las que la recogida en la guardería o las extraescolares se alargan y la cena tiene que estar lista en menos de media hora. Con un solo cazo — la ricotta se mezcla mientras hierve la pasta — apenas hay que fregar después, y no pasa nada si un niño «ayuda» midiendo los guisantes con las manos. Los guisantes aportan ese sabor dulzón y conocido que casi ningún crío rechaza, mientras que la ralladura de limón es lo bastante sutil como para no imponerse; los adultos suben el punto fresco con un chorro extra de zumo de limón y un poco de guindilla en su propio plato. Como los ingredientes viven todo el año en la despensa y el congelador, es la cena que anotamos como «noche sin lista de la compra» sin mirar antes qué verdura está de temporada en la frutería.

FAQ

¿Cuánto dura la pasta al limón con ricotta en la nevera?

Aguanta bien 2 días en un táper cerrado en la nevera, porque la salsa de ricotta es un producto fresco y no conviene alargarla más. En frío la salsa se separa un poco, así que caliéntala despacio en una sartén con un par de cucharadas de agua o leche removiendo, en lugar de meterla al microondas a máxima potencia. No queda tan cremosa como recién hecha, pero funciona perfecto como comida rápida al día siguiente.

¿Se puede congelar este plato de pasta?

No recomendamos congelarlo ya mezclado: la ricotta y el aceite de oliva se cortan y quedan grumosos al descongelar. Si quieres tener algo en el congelador para un día sin tiempo, congela solo los guisantes junto con un poco de parmesano rallado y cuece la pasta fresca ese día, añadiendo la ricotta fría justo antes de servir. Los guisantes crudos, por cierto, no necesitan congelador aparte — ya vienen congelados de fábrica y se echan directos al agua hirviendo.

¿Puedo sustituir la ricotta por otro queso?

Sí, el requesón bien batido con la batidora o un queso crema light funcionan estupendamente y dan una salsa algo más ácida. Si buscas una versión más económica para el día a día, el queso quark también sirve, aunque conviene reducir un poco el aceite de oliva porque el quark es más líquido. Evita el requesón sin batir: la textura con grumos no suele gustar a los niños.

¿Cómo adapto la receta para los más peques de la casa?

Reserva la ralladura de limón para la parte de los adultos y mézclala solo en la mitad de la crema de ricotta que no vas a servir a los niños, así conservas el sabor suave y cremoso sin el punto ácido. Sirve los piñones y el parmesano extra aparte, en un bol, en lugar de mezclarlos directamente, para que cada niño elija si los quiere. Muchos niños prefieren además la pasta con los guisantes sueltos y solo un poco de la crema — aparta unas cucharadas de pasta sin mezclar del todo antes de añadir el resto de la salsa.

¿Puedo dejar algo preparado la noche anterior para ir más rápido?

Mezcla la ricotta, la ralladura, el zumo de limón y las especias la noche antes y guárdalo en la nevera; así solo te queda cocer la pasta y los guisantes cuando llegue la familia. Ralla el parmesano y tuesta los piñones a la vez, y la cena en sí no llevará más de diez minutos desde que enciendes el fuego hasta que todos están sentados a la mesa. Es la cena perfecta para después del entreno, cuando entre la recogida y el baño queda poco margen.

¿La pasta al limón con ricotta aguanta bien en la fiambrera para el cole al día siguiente?

Sí, fría o templada funciona muy bien en la fiambrera para la guardería, el cole o la oficina — de hecho los sabores se notan más después de reposar un poco. Lleva los piñones en un botecito aparte para que sigan crujientes a la hora de comer en lugar de reblandecerse toda la mañana dentro de la pasta. Evita calentarla demasiado tiempo en el microondas del trabajo o del comedor, porque la salsa se corta con más facilidad que con un calentado suave en casa.

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